Un recuerdo inolvidable de la Escuela Granja Los Guindos

Arturo Prat Ibáñez ex alumno del año 1962, frente al monolito de la Escuela Granja Guindos N°27 de Maipo Julio Garrido F. Fundada 15 de Julio de 1939.
Desde muchos años atrás, cuando tuve oportunidad de volver a Chile, país que me viera nacer y crecer, quise volver a visitar. Todos guardamos un pedazo de historia de lo que fueron esos lugares de enseñanzas que marcaron nuestras vidas. La primera vez, fue un deseo permanente. Corría el año 1990 o el 2000. Debido a mi corta estancia, ese deseo quedo postergado. Tuve que volver a Canadá. Lugar que me acogiera cuando forzadamente tuve que salir a un exilio no deseado, pero no quedaba otra. Lo mismo ocurriría el año 2019 y 2023. Concretándose este deseo este año 2026.
Los recuerdos perduraron, en mi mente, rostros de profesores me perseguían en buena onda. El Sr. Mayorga y el Sr. Bustos eran los de más avanzada edad en comparación a los otros profesores más jóvenes como el Sr. Cancino, Herreros, Mejías, Acevedo y los inspectores Miranda y Rocco por recordar los más emblemáticos que nos enseñaron diferentes ramos académicos y de agricultura. Junto a ellos también estaban los trabajadores permanentes que eran parte del equipo de educación escolar como el Sr. Olea, Pochoquito y un viejo trabajador apodado Jaña. Ellos se encargaban de diferentes labores de ayuda en el campo de nuestra querida Escuela Granja.
Muchas vicisitudes más me acompañan en este relato tan ansiado de un recuerdo inolvidable. Éramos un equipo grande de alumnos. Como lo eran todas las escuelas de esos entonces, con un alumnado por clases bastante numeroso. 28 creo éramos en total los de mi curso, pero no sobre pasábamos los 30. Todos provenientes de diferentes estratos sociales. Pero de cabezas al internado que nos cobijaba, nos daba educación, alimentación y el derecho a ser personas de bien en el futuro, por lo menos eso era lo que pensábamos todos. Digo pensábamos, porque con el correr de los años casi todos perdieron la vida a manos de una cruel dictadura que azotaría al país por 17 años de la vida nacional.
A ella asistíamos de lunes a viernes. Pernoctábamos en régimen internado, y la salida a los diferentes hogares era los días sábados y domingos, con regreso por la tarde de este último día. Las algarabías de reencuentro de los fines de semanas eran de gran expectación para saber cómo lo habíamos pasado en el regreso a nuestros hogares. Unos con cosas tristes otros llenos de felicidad. Y así transcurrían los días de estudios, trabajos agrícolas y deportes. En esa época no había tantas incursiones. Lo más notable de la época era el desfile en la ciudad de Buin, para el 21 de mayo, y una que otras actividades de celebración en esa importante ciudad distante a pocos kilómetros de la Escuela Granja.
de nuestra escuela y una fila de alumnos se realizó para la pasada fugas del Presidente de Francia, Charles de Gaulle. Digo fugaz, porque paso la comitiva como un aerolito. Y todos quedamos mirando inexplicablemente cual fue la motivación de esperar tanto, para nada.
Notable eran las bromas diversas. Las sabanas cortas, las inspecciones de las camas donde dormíamos en esas literas, el paso de estudios, el desayuno, el almuerzo y la comida. Toque de campana anunciaban el silencio y la bulla desaparecía lentamente. Por lo general con el inspector de turno para que nadie molestara antes de caer en los brazos de Morfeo. Para despertar abruptamente con una sonajera de campanazos que anunciaban levantarse rápido y a cumplir las obligaciones de aseo en toda la escuela, incluyendo los que íbamos por turno a cortar leña para el funcionamiento de la cocina.
Antes de entrar a clases había un lapso de media hora para jugar o pasear. Aquí las bromas y juegos eran los entretenimientos más concurridos. Caballito de Bronce, peleas con guantes de box, que por lo general eran administradas por un profesor y el famoso juego a las bolitas con los tres hoyitos, la olla porotera, el juego del emboque, el trompo y el molestoso run run. Interrumpían estas actividades al campanazo de entrada a clases. Se cerraba el casino, y el silencio se apoderaba de los pasillos, patios y el único sonido fuerte era el que producía el comedor.
Por supuesto, se cantaba el Himno Nacional todas las mañanas antes de entrar a clases. Las rutinas de estudios eran las mismas, aprender y aprender, a trabajar y hacer las escapadas al baño para fumar escondidos con uno o dos haciendo guardia para cuando apareciera un profe o un inspector, que eran los encargados de anotar las incidencias de comportamientos, buenas o malas que eran acumuladas para las notas de modales y cortesías. Siempre había momentos de reposos antes de entrar a cada comida. Todo se alteraba cuando venían visitas de otras escuelas a ver lo floreado que era nuestra emblemática y famosa escuela de la zona de Buin. Especialmente cuando venían cursos de niñas desde Santiago que eran traídas por un profesor hermano del Sr. Cancino, que también era profesor.
Yo era la atracción en esos y otros momentos. No porque fuera muy adónico, sino por mi nombre que era motivos de bromas y después de conocerse la verdad era aceptado como la estrella del momento, digo esto porque no todos se llaman Arturo Prat Ibáñez. Que aparte de este pomposo nombre, soy pariente directo del héroe nacional Arturo Prat Chacón y, del dos veces Presidente de la Republica de Chile Don Carlos Ibáñez del Campo. Así que, para ser corto, era tratado y admirado por muchas de estas chicas que nos visitaron ocasionalmente, incluyendo un par de veces a una fiesta bailable de esos entonces a Santiago. Yo no tenia la edad de los mayores de esos cursos, sin embargo, el Sr. Cancino, hermano de nuestro profe hizo la cortesía de incluirme en ese lote que eran invitados a Santiago.
Así pasaban los días, meses y las diferentes sucesiones de actividades entre el alumnado y profesores se volvía monótono y una que otra actividad era relevante. Hubo un momento complicado para mí. Ya me erguía como líder dentro del alumnado. No teníamos centro de alumnos. Sin embargo, había un gran malestar debido a las comidas que proveían desde la cocina. Y organice una huelga. Nadie podía creer lo que estaba sucediendo. Los profesores reían y el Director de apellido Valenzuela se preocupó de inmediato. No había prensa que divulgara este acontecimiento en todo caso. Me fui a esconder porque lar repercusiones inmediatas eran contra mí, obvio, era el que dirigía esta protesta. Y sorpresivamente, aparece una patrulla de Carabineros que venían en busca de Arturo Prat Ibáñez.
Yo ni nadie decía donde estaba. Pero esa presencia de Carabineros nada tenia que ver con esta protesta escolar de nuestra escuela. Ellos venían con la misión de llevarme a Santiago debido a la muerte de mi abuelo paterno Leopoldo Prat Von Sait. Una persona que quería mucho y que fue el gestor de una rigurosa disciplina educacional y social. Hasta el día de hoy recuerdo sus enseñanzas y las traspase a mis hijos y a mi sobrina nieta Trinidad Caro Escobar. Así termino la huelga o protesta efímera de reclamo que de todas maneras, posteriormente a mi regreso me interrogaron desde el director y tres profesores más. Se arregló la comida y las bromas surgieron como por arte de magia. Era mi comienzo de líder político que más tarde me acompañaría en mi devenir estudiantil.
Se acercaba el término del año escolar. Salíamos egresados como granjeros, pese a que hay una reseña que dice que salíamos egresados como prácticos agrícolas. Pienso que en su momento los que diseñaron esta introducción la ajustaran a la realidad.
Los certificados que recibíamos estaban impresos, en mi caso como: Arturo Prat Ibáñez, Escuela Básica Rural N°814 Maipo, Guindos 1965, Licenciado de Granjero Especializado 1965 y, firmado por el director de esa oportunidad, reza el certificado de egresados.
Por último, la Escuela Granja N°27 Los Guindos está ubicada a 96 kilómetros de Santiago. Fue fundada como señalo, el año 1937. Dejo de funcionar como tal entre el año 1973-1974 y hoy es conocida desde 1991, como Liceo Polivalente Los Guindos. Donde los estudiantes egresan en la Especialidad de Técnicos Agropecuarios.
