12 de octubre de 1492 ¿Descubrimiento, invasión o encuentro?

Diego Rivera, La llegada de los españoles a Veracruz, 1951, Palacio Nacional

Tradicionalmente, el 12 de octubre era conocido como “El día de la Raza”, una fecha que se conmemora con la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492 y que, a contar del año 2000 en Chile, la conocemos bajo el nombre de “Encuentro de dos mundos”.

Es un hecho histórico que conviene cuestionar desde la interpretación que se le da, ya que la historia no puede reducirse sólo a ese desembarco. Desembarco que produjo un cambio drástico en las sociedades nativas que ya existían.

América no era una tierra vacía que esperaba a ser descubierta. Mucho antes de 1492, existían en este continente pueblos con lenguas, conocimientos agrícolas, sistemas políticos, expresiones artísticas, creencias religiosas y formas propias de comprender el mundo. Por eso, hablar de descubrimiento sin precisar desde qué perspectiva se utiliza el término supone otorgar a Europa el protagonismo de una historia que ya tenía sus propios protagonistas.

El nombre que usamos para este día refleja nuestra visión o posición política frente a esta realidad. Donde las diferentes interpretaciones llevan a la confusión en las nuevas y viejas generaciones.

Este ‘’encuentro’’ omite las graves consecuencias que tuvo la llegada de Colón. Pues a los indios se les prohibió cantar, danzar y soñar a sus dioses y se crucificaron en nombre de Cristo.

Entonces, debemos buscar y estudiar mucho para comprender esta fecha, es decir, reconocer la violencia de la conquista y al mismo tiempo, estudiar las resistencias indígenas, y los intercambios culturales que han sufrido o habido, desde esa época a la actual y las venideras. De esa forma podremos ir conociendo verdades ocultas y construir una opinión frente a este hecho.

Por ejemplo, durante la colonización española, numerosos indígenas fueron obligados a trabajar en minas y otras actividades económicas en condiciones extremas. En muchos casos, esto provocó enfermedades, agotamiento y muertes, mientras la riqueza obtenida beneficiaba a los colonizadores. Así, la conquista o invasión no significó únicamente la llegada de los europeos a América, sino también la imposición de un sistema que subordinó a muchas comunidades originarias. (Galeano, 2004).

Por eso, creo que el desafío no sólo consiste en absolver el pasado. Sino que, consiste en comprender cómo se construyeron las sociedades actuales, poder identificar las matanzas, las injusticias y la obligación que impusieron desde Colón hasta las independencias de cada país, y que persisten y deben de asumir responsabilidades frente a ellas. Que hoy se soslayan y se olvida esa deuda ancestral.

Referencias

Galeano, E. (2004). Las venas abiertas de América Latina. Siglo XXI Editores.

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