Doble vida. Líder de las Juventudes Socialistas es alto cargo de confianza en el gobierno de Kast

Dante Vera Araneda, recién electo secretario general de las Juventudes Socialistas (JS), ejerce simultáneamente como Jefe de Gabinete del SERVIU Metropolitano, un puesto de exclusiva confianza política bajo la gestión del ministro Sergio Poduje. Con un sueldo que bordea los seis millones de pesos mensuales, este caso expone la hipocresía de un sector del PS que discursivamente se declara oposición, pero en la práctica administra y colabora directamente con el gobierno de extrema derecha.
El Partido Socialista intenta constantemente posicionarse ante la opinión pública como una fuerza de oposición al actual gobierno de extrema derecha de José Antonio Kast. Sin embargo, detrás de las declaraciones y las críticas en el parlamento, la realidad muestra una convivencia sumamente pacífica y lucrativa con la administración actual. El caso de Dante Vera Araneda, actual secretario general de las Juventudes Socialistas (JS), es el reflejo perfecto de esta contradicción: un dirigente que dice representar a la juventud de “izquierda”, pero que opera en las más altas esferas del oficialismo.
Pese a su juventud y corta trayectoria profesional tras estudiar Arquitectura en la Universidad Diego Portales, Vera ocupa hoy el cargo de Jefe de Gabinete del Director del SERVIU Metropolitano. No se trata de un rol técnico obtenido por Alta Dirección Pública, sino de un puesto de estricta confianza política de la administración de Kast. Por esta labor de coordinación gubernamental, el dirigente socialista percibe un sueldo mensual bruto de $5.777.638, según consta en los registros oficiales del Portal de Transparencia. Es decir, casi diez veces el sueldo mínimo, financiado por el mismo gobierno al que su partido dice combatir.
Esta convivencia se desarrolla a plena luz del día en los pasillos del poder. De acuerdo a los registros de la Ley de Lobby, el líder de las Juventudes Socialistas asiste regularmente a reuniones clave con comités de vivienda y con el propio ministro de Vivienda y Urbanismo, Sergio Poduje. Asimismo, figura públicamente representando al SERVIU Metropolitano en actividades oficiales, como la reciente adjudicación de proyectos de Inteligencia Artificial para licitaciones públicas. Mientras el PS emite comunicados contra las políticas del gobierno, su secretario general juvenil ejecuta la agenda del Ejecutivo en la Región Metropolitana.
Los orígenes políticos de Vera ayudan a entender este pragmatismo sin tapujos. Su figuración pública comenzó el año 2015, cuando fue electo presidente del Centro de Estudiantes del Instituto Nacional (CEIN) con la lista “Todos Caminando”. En aquel entonces, su conducción fue fuertemente criticada por los sectores movilizados, quienes lo apuntaban por su perfil servil a los intereses del gobierno de la Nueva Mayoría y a la gestión municipal de la entonces alcaldesa Carolina Tohá, actuando como un freno a la radicalización del movimiento secundario.
Posteriormente, Vera asumió como coordinador de la CONES, una organización estudiantil que históricamente terminó siendo cooptada por las juventudes de los partidos tradicionales para apaciguar las demandas estructurales en las calles. Fue en esa escuela de la burocracia estudiantil donde cimentó las redes que lo llevarían a escalar al interior del Partido Socialista, apareciendo en campañas institucionales junto a figuras de la vieja guardia, como Álvaro Elizalde, y consolidando un perfil alejado de las bases populares.
Dentro del mapa interno del PS, su reciente elección como secretario general de las JS no es casualidad. Vera forma parte activa de la corriente “Renovación Socialista”, el mismo sector conservador liderado por figuras emblemáticas de los 30 años de la transición, como José Antonio Viera Gallo, Marcelo Schilling y José Miguel Insulza. Es esta misma escuela política, experta en administrar el modelo neoliberal mediante los consensos, la que hoy avala que uno de sus líderes juveniles mantenga esta “doble vida” entre el discurso progresista de fin de semana y el trabajo rentado para la extrema derecha de lunes a viernes.
El caso de Dante Vera demuestra en qué se ha convertido el aparato del Partido Socialista y sus juventudes: una maquinaria de administración estatal que no tiene escrúpulos en cruzar la vereda y traicionar a los sectores populares si eso garantiza mantener sus cuotas de poder y altos salarios. Lejos de representar una alternativa política para la juventud precarizada, estas dirigencias confirman que están dispuestas a ser los engranajes del gobierno de Kast a cambio de sostener sus privilegios.
* Camilo Jofré Cañipa es profesor, militante del PTR e integrante de la agrupación de trabajadores Nuestra Clase. *Artículo publicado el Domingo 1ro de noviembre 08:39, por LaIzquier
