¿Por qué los chilenos toman once?

En muchos países, al terminar la tarde se acostumbra cenar. En numerosos hogares chilenos, en cambio, se toma once. Esta comida tradicional se realiza generalmente entre las cinco y las ocho de la tarde y puede compararse con la merienda o la hora del té de otros lugares, aunque muchas veces es más abundante.
La once suele incluir té o café acompañado de marraqueta, hallulla o pan amasado. Sobre la mesa también pueden encontrarse palta, queso, jamón, mantequilla, mermelada, huevos, pasteles o alguna preparación casera. Su contenido depende de las preferencias, las costumbres y las posibilidades de cada familia.
En algunos hogares, la once es una comida ligera y después se sirve la cena. En otros, es tan completa que reemplaza la última comida del día. En ese caso se habla de una «once-comida», que puede incorporar platos calientes, sándwiches más contundentes, sopa, ensaladas u otras preparaciones.
Sobre el origen de su nombre existe una explicación popular. Se cuenta que antiguamente algunos trabajadores querían beber aguardiente sin decirlo directamente y utilizaban la palabra «once» como una clave, porque «aguardiente» tiene once letras. Sin embargo, esta historia pertenece principalmente a la tradición oral y no debe presentarse como un hecho histórico completamente demostrado.
Más allá del origen de su nombre, tomar once se convirtió en una costumbre importante de la vida cotidiana chilena. No consiste solamente en beber té y comer pan, sino también en hacer una pausa después del trabajo o los estudios. Es un momento para sentarse alrededor de la mesa, conversar sobre lo ocurrido durante el día y compartir con la familia o los amigos.
Por eso, mientras en muchos países las personas se reúnen para cenar, en Chile numerosas familias se encuentran a la hora de la once. Aunque no todos los chilenos mantienen exactamente la misma práctica, esta tradición continúa siendo una expresión característica de su cultura, su hospitalidad y su manera de disfrutar los momentos sencillos de la vida.


