Detenido en Estados Unidos un agente de la DINA

Armando Fernández Larios
Escribe Arturo Prat
La impunidad de Armando Fernández Larios en Estados Unidos finalmente parece haber llegado a su fin. Durante décadas, este ex agente de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), brazo represivo de la dictadura de Augusto Pinochet, vivió tranquilamente en territorio estadounidense, sin ser molestado por las distintas administraciones que se sucedieron en ese país.
Resulta difícil de creer que un Estado que se presenta ante el mundo como defensor de la democracia y los derechos humanos desconociera la identidad y el historial criminal de Fernández Larios. Su permanencia en Estados Unidos solo puede explicarse por una prolongada complicidad política e institucional, que permitió que un responsable de crímenes de lesa humanidad residiera como un ciudadano más.
La detención de Fernández Larios se produjo en el contexto de redadas migratorias llevadas a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), bajo las políticas de deportación impulsadas por el presidente Donald Trump. En estas operaciones fueron detenidas decenas de personas, entre ellas 42 ciudadanos chilenos. Dentro de ese grupo se encontraba este ex agente de la DINA, quien logró ocultarse durante años hasta ser finalmente identificado.
Tras conocerse la detención, la Cancillería chilena declaró que “sabía” de la situación del ex agente. Esa afirmación abre una pregunta inevitable: ¿por qué, entonces, no se actuó antes? Solo después de hacerse pública la noticia, el canciller Alberto van Klaveren solicitó formalmente la extradición de Fernández Larios.
Es importante aclarar un punto que suele ser tergiversado por los medios de comunicación: la extradición no es una decisión del Poder Ejecutivo. Según la legislación chilena vigente, es el Poder Judicial quien tiene la facultad de solicitarla, mientras que la Cancillería cumple un rol meramente administrativo y diplomático en su tramitación.
La relevancia de esta detención radica en que Fernández Larios no solo es un prófugo de la justicia chilena, sino que además ha sido mencionado por las propias autoridades estadounidenses como una persona con antecedentes penales en el estado de Florida. Resta por ver si será extraditado a Chile o si deberá primero cumplir condena en Estados Unidos.
Lo cierto es que, aunque tarde, la detención de este agente de la DINA representa un golpe a la impunidad y una señal de que los crímenes de la dictadura no prescriben, ni moral ni históricamente.
