Pileta de Plaza de Armas de Puerto Montt

Escribe Rudy Orlando Carrasco*
Es de mucha utilidad que se discuta públicamente el tema de la fracasada pileta. El interés por la demolición no parece ser la mejor opción para la plaza de armas de Puerto Montt. Teniendo en cuenta la importancia de una escultura puesta en el centro de la ciudad, debiéramos pensar en una obra que nos identifique plenamente y que por su hermosura y originalidad nos haga sentirnos orgullosos a todos.
Si hay algo que todos añoramos, que recordamos con mucha nostalgia, es la lancha velera que sirviera de inspiración a Pacheco Altamirano, a Manoly y a una larga lista de pintores puertomontinos. Esas pinturas e incluso las fotos, eran la carta de presentación de Puerto Montt. Esas lanchas, que antiguamente varaban frente a la plaza y a la vieja recova y posteriormente se refugiaron en Angelmó, abastecían a los habitantes con productos frescos traídos desde las islas y desde las caletas del Seno de Reloncaví, unían los más diversos lugares de nuestra geografía marítima.
La lancha velera representa el esfuerzo del navegante de nuestra tierra, ellas forman parte de nuestra historia, hasta que fueron desplazadas por embarcaciones modernas. Sin embargo, el Seno de Reloncaví, la antigua playa frente a la ciudad y el mismo Angelmó, perdieron parte de su belleza y de su atractivo al desaparecer la lancha.
Pero, tenemos la obligación de rescatar la imagen de esta singular embarcación y plasmarla en una obra que, sin duda, será admirada por quienes nos visitan, sino por todas las futuras generaciones.
Una consideración de los aspectos técnicos, concluye fácilmente que los restos de la pileta pueden ser utilizados –previa adaptación- para emplazar allí una hermosa lancha velera, cuya silueta será dibujada por caídas de agua, como se hace en otras partes del mundo, donde los pueblos han sabido apreciar su condición de puerto, que no olvida su propia historia. El presupuesto de la obra es, indudablemente, mucho más modesto que la fallida pileta, representa menos gastos que una eventual demolición.
En el espacio público de Puerto Montt, nada recuerda su pasado, su cultura, su historia (un monumento al hombre del mar, capitán Alcázar) fue retirado porque estorbaba; el Camahueto, una obra hecha sin recursos, “para ahorrar dinero”, no cumple con las exigencias de una ciudad capital, centro de grandes actividades productivas, donde las universidades han venido a transformar la vida de todas las familias en esta parte del país.
Un llamado, entonces, a los artistas, concejales y concejalas, a las organizaciones sociales, empresariales y profesionales, a los jóvenes, a todos los habitantes de la ciudad, para defender nuestro derecho a tener una ciudad hermosa. No más cemento que impide ver nuestras bellezas naturales. Queremos una lancha fondeada frente al Reloncaví, en el mismo lugar donde otrora varaban las veleras, en la playa de Melipulli, hoy transformada por la modernidad en avenida Portales y Plaza de Armas.
* Autor de “MELIPULLI Astillero principal del Reloncaví: 1750-1850”
*Rudy Orlando Carrasco, aparte de ser autor del escrito es corresponsal internacional para Tribuna Latina. *www.tribuna-latina.com
