Fuego cruzado de izquierda en la campaña de Jara

Lagos, Jara y Figueroa


Es sorprendente la actitud que han venido mostrando distintos personeros políticos e integrantes de la campaña presidencial de Jannette Jara. En lugar de consolidar un cuadro político coherente, se han enfrascado en acusaciones cruzadas que terminan debilitando a la propia candidata. Un fuego amigo que resulta difícil de comprender, sobre todo cuando Jara intenta captar a ese electorado indeciso que fluctúa entre la desinformación propagada a diario por los medios de derecha y la necesidad de propuestas claras.
Habitualmente, los deslices comunicacionales se catalogan como “meter la pata”, algo que con el tiempo deja de sorprender. Sin embargo, lo realmente llamativo es que sea el propio presidente del Partido Comunista de Chile, Lautaro Carmona, quien irrumpa en la arena presidencial con declaraciones críticas hacia el gobierno de Gabriel Boric. Con ello, no solo se distancia del Ejecutivo, sino que entrega insumos a la derecha para socavar la candidatura de Jara.
Las críticas de Carmona al exministro de Hacienda Mario Marcel provocaron una respuesta pública de la ministra de la Mujer, Antonia Orellana, quien lo emplazó a moderar sus declaraciones y permitir que la candidata lidere el debate, sin voces paralelas que terminen enturbiando la campaña. No obstante, Carmona parece no dimensionar que su rol es dirigir al partido y no la campaña presidencial.
Frente a esto, Jara ha optado por una postura hábil: se ha negado a enfrascarse en polémicas y ha centrado su discurso en presentar su programa a lo largo del país. Su mensaje apunta a conquistar el voto de hombres y mujeres con la promesa de cambios estructurales y sociales, en un contexto donde las dificultades internas se suman a las convulsiones globales y a la influencia de políticas internacionales —particularmente las de Estados Unidos— que tensionan la gobernabilidad en gran parte del mundo.
Pese a que La Moneda ha tomado distancia de las palabras de Carmona, otros dirigentes no han resistido la tentación de intervenir. Álvaro Gracia y Ricardo Lagos Weber (ambos PPD) avivaron la polémica. Este último declaró en CNN Radio que cada intervención de Carmona en los últimos meses ha generado “fraccionamiento, distancia y ruptura”, cuestionando la real disposición del PC a respaldar a Jara.
La respuesta no tardó en llegar: Bárbara Figueroa, secretaria del Partido Comunista, arremetió contra Lagos Weber señalando que, como vocero del comando, debía enfocarse en difundir la agenda de la candidata y no en responder a presidentes de partido. Lo paradójico es que tanto Lagos Weber como Figueroa forman parte del mismo equipo de campaña.
En definitiva, estas disputas internas parecen tener más repercusión en los círculos políticos que en la ciudadanía, que difícilmente se interesa por las pugnas entre personeros. Sin embargo, lo que sí resulta evidente es la necesidad urgente de disciplina comunicacional en la campaña. Cada cual debería asumir su rol: el vocero, hablar por la candidata; los partidos, respaldar sin ambigüedades; y Jara, seguir mostrando su programa y liderazgo. De lo contrario, el fuego cruzado terminará por opacar la opción presidencial que dicen defender.

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